Principio

Gentrificación

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Vicente Moctezuma Mendoza

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Resumen

Pese a que en la actualidad es un término que circula ampliamente en discusiones públicas y privadas, aún no deja de resultar extraño. Se trata de un anglicismo, pero también de un neologismo cuya comprensión no fue inmediata ni siquiera en su lengua de origen.

La palabra la creó la socióloga urbana Ruth Glass (1964), quien analizaba cómo, en barrios obreros del centro de Londres, los antiguos habitantes de clase trabajadora eran desplazados con la llegada de clases medias, al tiempo que se renovaba el espacio. A esto, Glass denominó, con ironía: gentrificación (Hamnett, 2003). El neologismo deriva de gentry, una élite terrateniente de la Inglaterra rural que se benefició de los cercamientos de tierras analizados por Marx como parte de la “acumulación originaria” del capital.

La gentrificación define procesos de transformación socioespacial que involucran la reconfiguración del entorno construido, vinculada con la inversión de capital y el desarrollo inmobiliario, así como con la llegada de nuevos habitantes al espacio (entendidos en un sentido amplio: abarcando no sólo residentes, sino igualmente trabajadores, visitantes, consumidores, etc.) con ingresos superiores a los de quienes lo habitaban previamente. Estos últimos (por lo general pertenecientes a sectores populares) experimentan distintas formas de desplazamiento y exclusión socioespacial en diversas dimensiones: residencial, laboral, del consumo, del ocio y del esparcimiento. Así, son expulsados del lugar o van perdiendo su familiaridad con éste, junto con las relaciones, prácticas y significados que sostenían su forma de habitarlo.

Los procesos de gentrificación son sumamente diversos: se dan tanto en zonas centrales como periféricas de las ciudades e incluso, más allá de sus márgenes, en espacios rurales. Muchos de estos fenómenos están vinculados con el turismo y se inscriben en dinámicas de turistificación.

La gentrificación está vinculada con las dinámicas del mercado, pero no son impulsados solamente por actores privados en sus búsquedas de ganancias: el Estado también desempeña un papel central. Hace más de dos décadas, Neil Smith (2002), un importante investigador sobre el tema, señaló que la gentrificación se había convertido en una estrategia global de valorización del espacio para la atracción de inversiones y la acumulación de capital en el marco del urbanismo neoliberal. Esto nos lleva a señalar, además, que quienes impulsan la gentrificación no son simplemente los nuevos habitantes del lugar (de hecho, no es inusual que ellos mismos sean, a su vez, desplazados en un momento posterior de transformación y valorización urbana), sino principalmente los propietarios, el capital inmobiliario y financiero y el Estado.

La gentrificación contribuye a la producción y consolidación de la segregación socioespacial de la ciudad. Da cuenta de las grandes desigualdades de poder en la producción del espacio urbano. Pero, de forma creciente, es un proceso que encuentra resistencias que se expresan en luchas por la permanencia y las formas de habitar el espacio que están amenazadas y, de manera más amplia, contra la subordinación de las transformaciones urbanas a la lógica de la valorización y la dinámica del mercado.

Bibliografía

Glass, Ruth, 1964, London: Aspects of Change, Londres: Centre for Urban Studies and MacGibbon and Kee.

Hamnett, Chris, 2003, “Gentrification and the Middle-class Remaking of Inner London, 1961-2001”, Urban Studies, 40 (12), pp. 2401-2426.

Smith, Neil, 2002, “New Globalism, New Urbanism: Gentrification as Global Urban Strategy”, Antipode, 34(3), pp. 427-450.

 

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